2026年4月11日土曜日
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Del rechazo a la apertura: qué hace diferente al fracking que México sí está dispuesto a explorar

Del rechazo a la apertura: qué hace diferente al fracking que México sí está dispuesto a explorar

Del rechazo a la apertura: qué hace diferente al fracking que México sí está dispuesto a explorar

La presidenta Claudia Sheinbaum trazó una línea divisoria clara en la política energética nacional: México dice no rotundo al fracking tradicional, pero mantiene las puertas abiertas a las nuevas tecnologías de extracción de gas natural. Esta postura, anunciada recientemente, marca un punto de inflexión en la estrategia del país para enfrentar su creciente dependencia energética de Estados Unidos, del cual importa actualmente el 75 por ciento del gas natural que consume. El rechazo al método convencional El fracking tradicional, o fractura hidráulica convencional, consiste en inyectar agua con químicos a alta presión en pozos para fracturar rocas y liberar gas natural o petróleo. Sin embargo, la administración actual considera este proceso como irresponsable debido a sus graves impactos ambientales. El principal problema radica en el uso intensivo de agua dulce y la posterior contaminación de esta con químicos difíciles de limpiar. Cada pozo puede requerir entre 9,000 y 29,000 metros cúbicos de agua, una cantidad alarmante para un país que enfrenta crisis hídricas en diversas regiones. Adicionalmente, el agua residual se inyecta a gran profundidad, generando preocupación por la posible contaminación de acuíferos. Los fluidos de fractura contienen más de 750 tipos diferentes de químicos, muchos de ellos cancerígenos, mutagénicos o disruptores endocrinos. Más del 25 por ciento de las sustancias utilizadas pueden causar cáncer y mutaciones, el 37 por ciento afecta el sistema endocrino, y cerca del 50 por ciento daña el sistema nervioso. Las mejores y peores: tarjeta de crédito en México en 2026, según el CAT

La apuesta por la innovación tecnológica Frente a las limitaciones del método tradicional, surgen nuevas tecnologías que prometen mitigar los daños ambientales. Estas innovaciones se centran en el reciclaje del agua y el uso de componentes biodegradables para la fracturación de rocas. En lugar de utilizar agua potable, las nuevas técnicas pueden emplear agua salada o incluso agua proveniente de minas de carbón. El objetivo es que el agua utilizada pueda ser reciclada y reutilizada, minimizando el consumo total y la generación de desechos contaminantes. La presidenta Sheinbaum ha sido enfática al declarar que, si bien se opone tajantemente al fracking tradicional, existe una apertura hacia estas nuevas tecnologías. Esta postura se fundamenta en la necesidad de fortalecer la soberanía energética nacional, aprovechando los recursos de gas natural disponibles. La diferencia fundamental radica en que las nuevas técnicas permiten el reciclaje del agua y evitan el uso de químicos extremadamente potentes y difíciles de reciclar. Empresas mexicanas y estadounidenses han desarrollado sustancias biodegradables que demuestran la viabilidad de estas tecnologías con menor impacto ambiental. El rol de los expertos en la toma de decisiones Para tomar decisiones informadas, México está recurriendo a un grupo de expertos mexicanos de diversas instituciones académicas y de investigación, incluyendo la UNAM, el Politécnico, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y el Instituto Mexicano del Petróleo. Estos especialistas en áreas como agua, geotermia, geología, geofísica, residuos peligrosos y reciclaje de agua son consultados para evaluar las nuevas tecnologías de fracking y sus potenciales impactos. El objetivo es que estos expertos ayuden a definir el camino a seguir, investigando cómo se realiza esta explotación en otras partes del mundo y las tecnologías que se emplean. Se busca que las evaluaciones incluyan la investigación de las tecnologías empleadas en países como Estados Unidos y Canadá, reconociendo la gran diferencia entre las primeras tecnologías utilizadas y las actuales. La administración ha anunciado que se creará un comité científico con un plazo de dos meses para entregar conclusiones sobre el camino a seguir. Noticias de negocios más importantes del viernes 10 de abril del 2026

Opiniones divididas de los expertos Sin embargo, diversas organizaciones ambientales y expertos han manifestado su preocupación. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental advierte que la explotación de gas no convencional con fractura hidráulica presenta riesgos significativos para el medio ambiente y la salud. Organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking señalan que el uso de agua no potable o reciclada y la concentración de pozos implican costos económicos y energéticos muy altos que podrían hacer la práctica «no redituable en la práctica comercial». Los expertos en energía advierten que el fracking, incluso con nuevas tecnologías, presenta desafíos inherentes. Las emisiones de metano durante la extracción, procesamiento y transporte son superiores a las del gas natural convencional. El metano tiene un potencial de calentamiento global 20 veces mayor que el dióxido de carbono a lo largo de 100 años. Algunos estudios sugieren que el gas de esquisto podría ser una amenaza climática mayor que el carbón debido a estas emisiones de metano. Por otro lado, defensores de las nuevas tecnologías argumentan que los avances han sido significativos. Los pozos modernos pueden reciclar su propia agua hasta en un 97 por ciento, y los costos de extracción se han reducido drásticamente, situándose en torno a los 35-40 dólares por barril en las empresas más eficientes, comparado con los 65 dólares del inicio de la era del fracking. El camino de México hacia la independencia energética La estrategia mexicana para reducir la dependencia de Estados Unidos implica una diversificación de fuentes energéticas. Se planea aumentar la generación de energía solar, eólica y geotérmica, así como eficientar la energía hidráulica sin necesidad de nuevas presas . Sin embargo, el gas natural sigue siendo considerado esencial para una parte de la base de generación eléctrica, particularmente para plantas eficientes que operan las 24 horas del día. México posee vastos recursos de gas natural. Según Pemex, el potencial asciende a 83 billones de pies cúbicos en gas convencional y 141 billones en recursos no convencionales. Pemex proyecta incrementar su producción de 2,300 millones de pies cúbicos diarios a más de 8,600 millones en los próximos diez años. Sin embargo, esta meta presenta desafíos significativos. Para que México pueda aplicar estas tecnologías y disminuir su dependencia de Estados Unidos sin impactar negativamente el ambiente, se requiere una estrategia integral. Esto incluye una política de financiamiento clara y apertura a la inversión privada, ya que Pemex, por sí solo, no cuenta con la capacidad técnica ni financiera para perforar los aproximadamente mil pozos anuales necesarios. Cada pozo cuesta alrededor de 100 millones de dólares. Los observatorios ambientales, como el del Golfo y el Pacífico, refuerzan el compromiso con un seguimiento riguroso de los efectos de estos proyectos. La meta es clara: fortalecer la soberanía energética de México, reduciendo la dependencia de las importaciones, pero sin replicar los errores del pasado en términos de daño ambiental. En esencia, México busca una solución energética que combine la independencia con la responsabilidad ambiental. Explorando las fronteras de la tecnología para lograr un futuro más autosuficiente y sostenible. ¿Solo una corrección de errores? Descubre lo que realmente trae la nueva actualización de Apple

Tabla comparativa: fracking tradicional vs nuevas tecnologías de fracking

Aspecto Fracking Tradicional Nuevas Tecnologías de Fracking

Uso de agua Entre 9,000 y 29,000 metros cúbicos por pozo. Agua potable que no se puede reutilizar. Reciclaje de hasta 97% del agua utilizada. Uso de agua salada o de minas de carbón

Químicos empleados Más de 750 químicos diferentes, muchos tóxicos, cancerígenos y mutagénicos. Más del 25% pueden causar cáncer. Componentes biodegradables. Químicos que pueden ser manejados de forma segura

Contaminación de acuíferos Alto riesgo de contaminación por filtración de químicos tóxicos. Más de 1,000 casos documentados en EE.UU. Menor riesgo por uso de sustancias biodegradables y sistemas cerrados de reciclaje

Costos de extracción $65 por barril en 2008-2011. Costos elevados en México: $100 millones por pozo. $35-40 dólares por barril en mejores empresas. Reducción por eficiencia en reciclaje

Emisiones de metano Altas emisiones durante extracción y procesamiento. Potencial 20 veces superior al CO2. Emisiones reducidas pero aún presentes. Requiere monitoreo constante.

Gestión de residuos Agua residual inyectada a gran profundidad con riesgo de contaminación. Difícil disposición. Agua reciclada y reutilizada en sistemas cerrados

Viabilidad económica Altos costos de producción que superan ganancias. EROI significativamente menor. Mayor eficiencia por reciclaje, pero requiere alta inversión inicial

Postura de México Rechazo tajante por impactos ambientales Apertura condicionada a evaluación científica

Opinión de expertos ambientalistas Crítica fuerte: riesgos inaceptables para salud y ambiente. Escepticismo: costos altos pueden hacerla no redituable

Aplicación en México No viable por daños ambientales y uso masivo de agua dulce. En evaluación por comité científico con plazo de 2 meses

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