2026年4月10日金曜日
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¿El tren México–Querétaro será realmente sustentable? Lo que el Tren Maya ya nos enseñó

¿El tren México–Querétaro será realmente sustentable? Lo que el Tren Maya ya nos enseñó

¿El tren México–Querétaro será realmente sustentable? Lo que el Tren Maya ya nos enseñó

El Tren México-Querétaro vuelve a la agenda pública como una de las principales apuestas de infraestructura para conectar el Bajío con el centro del país. Además de reducir tiempos de traslado, el proyecto ha sido asociado a beneficios ambientales. Sin embargo, más que una cualidad inherente, la sustentabilidad dependerá de cómo se construya y opere. En operación, el ferrocarril sí ofrece ventajas. La Agencia Internacional de Energía documenta que el transporte ferroviario tiene menores emisiones por pasajero que el automóvil y el avión en trayectos comparables. No obstante, ese desempeño está condicionado por el nivel de ocupación y por la fuente de energía utilizada en la red eléctrica. El análisis se vuelve más complejo al observar la etapa de construcción. La propia experiencia reciente en México permite dimensionar el impacto. La Secretaría de la Defensa Nacional, responsable de tramos clave del Tren Maya, ha informado sobre la magnitud de obra involucrada en este tipo de proyectos: cientos de kilómetros de vía, movimiento intensivo de materiales y desarrollo de infraestructura complementaria. Aunque los contextos ambientales son distintos, el caso del sureste ofrece referencias útiles para entender la escala:

Construcción de más de 1,500 km de vía férrea en distintos tramos Desarrollo de estaciones, bases de mantenimiento y obras complementarias Uso intensivo de materiales como acero y concreto Intervención directa en territorio para trazo y nivelación

Estos elementos son relevantes porque, como señala el Banco Mundial, la infraestructura de transporte concentra una parte importante de las emisiones asociadas al sector construcción a nivel global. Ricardo Resende para Unsplash En el Bajío, el reto tiene otras características. No se trata de selva, como en el Tren Maya, pero sí de una región con presión sobre recursos como el agua y con crecimiento urbano acelerado. Esto implica que la planeación ambiental deberá enfocarse en la gestión del territorio, el uso de suelo y la integración con las ciudades. Otro punto clave es el tiempo en que un proyecto de este tipo logra equilibrar su huella ambiental. De acuerdo con análisis retomados por el Banco Mundial, el balance positivo depende de que exista suficiente demanda para compensar las emisiones generadas durante la construcción. En términos prácticos:

A mayor número de pasajeros, menor huella por usuario A menor ocupación, mayor tiempo para compensar el impacto inicial La fuente de energía define el alcance real de reducción de emisiones

El aprendizaje es claro: el transporte ferroviario puede ser una alternativa más eficiente, pero no lo es por definición. Su desempeño depende de decisiones técnicas, operativas y de planeación. El Tren México–Querétaro tiene el potencial de mejorar la movilidad regional y reducir la presión sobre la carretera federal 57. Su impacto ambiental, no está garantizado desde el diseño: deberá construirse a lo largo de todo el proyecto. Más que asumir que será sustentable, el reto es asegurar que lo sea. Los negocios detrás del Tren México–Querétaro: oportunidades para empresas y pymes

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